25 ago. 2016

Engaño tras engaño


“Pero me temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva” (2 Corintios 11:3)


Siempre me ha llamado poderosamente la atención el hecho de las mujeres que consciente o inconscientemente defienden modelos patriarcales, machistas y sexistas. A menudo lo he atribuido a la fuerza de la educación y la cultura que termina por hacer que parezca normal lo que no lo es.

Esta semana me he llevado otra sorpresa al leer un libro que precisamente se trata de ayudar a las mujeres a salir de mentiras enseñadas, escrito por Nancy Leigh DeMoss, el texto titulado Las mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres. Lamentablemente, en sus páginas se encuentran lugares comunes de quienes aceptan el modelo patriarcal como normal y la sumisión y dependencia de la mujer como parte de un supuesto plan divino.

Aceptando la interpretación sexista que ha primado por siglos, la autora señala que “como mujeres ‘caídas’ somos más propensas a caer víctimas del engaño de Satanás. Recordemos que él no se acercó primero al hombre, sino que de manera intencional se acercó y engaño a la mujer. Fue la mujer que arrastró a su esposo a pecar, y juntos llevaron a toda la humanidad al pecado” (Leigh, 2004:34).

No estamos hablando de una escritora de la Edad Media o influenciada por las ideas distorcionadas de la Época Victoriana, no es alguien que vive en pleno siglo XXI y aún cree que las mujeres son más débiles cuando del pecado se trata. Si fue madre de hijas, qué mensaje debe haber transmitido a sus pobres hijas, no me extraña que en este contexto interpretativo el abuso y la descalificación a la mujer sea un acto normal.

No hay nada en el texto que sugiera que la mujer sea más propensa al pecado. Lo que Pablo señala es simplemente que la mujer fue engañada, ¿eso implica que los varones no tienen la capacidad de ser engañados? En otras palabras, sugieren con dicha interpretación que si Adán hubiera estado en circunstancias parecidas no habría cedido a las seducciones del diablo. Eso es fantasía, es teología de ficción, nada en la Biblia nos permite esa inferencia.


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Ser mujer no es pecado


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