27 may. 2018

Nunca es tarde



“El discípulo no está por encima de su maestro, pero todo el que haya completado su aprendizaje a lo sumo llega al nivel de su maestro” (Lucas 6:40)

Kimani Ng’ang’a Maruge (1920-2009)

Nunca deja de sorprenderme las historias que te dejan sin habla, donde los estereotipos se van al suelo y surge un ejemplo digno para ser mencionado y seguido. Kimani, una anciano de 84 años solicitó ser aceptado en una escuela primaria en Kenia, para poder aprender a leer y escribir, un anhelo que tuvo toda su vida, pero no pudo hacerlo antes. Compartía sus clases con dos de sus nietos y con el prejuicio de muchos de su tribu que no entendían porque un hombre de su edad tenía que ir a la escuela.

Como suele suceder, su figura fue utilizada por muchos para fortalecer sus puntos de vista. Los políticos de Kenia consideraron que él representaba el éxito de sus reformas. La ONU lo eligió símbolo de una campaña para promover la educación universal y gratuita. Los críticos manifestaron que su caso era evidencia del retraso de África, puesto que debía acudir a una escuela especial para adultos y no a una infantil. La Sociedad Bíblica sostuvo que la educación le había llevado a convertirse al cristianismo. Todos parecían saber lo que era bueno para Maruge. Mientras tanto, él sólo se dedicaba a estudiar y contar historias a sus compañeros de aula.

Su vida fue difícil. Combatió en la guerrilla Mau Mau en los años 50 para expulsar a los británicos de Kenia, quienes asesinaron a dos de sus hijos y en una sesión de tortura le cortaron un dedo. Vivió la mayor parte de su vida en la pobreza, y vió morir a parte de su familia producto del hambre y las enfermedades.

Cuando escucho a jóvenes plenos de vitalidad y juventud, alegar que no tienen tiempo para iniciar una carrera universitaria o que ya es tarde para emprender algo en sus vidas, pienso en gente como Kimani Ng’ang’a Maruge, quienes están dispuestos a comenzar aún cuando la gente se ría o no crea en sus esfuerzos.

Nunca es tarde para comenzar. Mientras exista vida es posible cumplir un sueño. Los únicos que ya no tienen oportunidad de aprender o emprender, son los que están en el cementerio. Si crees que ya no puedes, entonces... tómate el pulso, capaz que estás muerto y no te diste cuenta.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

Del libro inédito: Héroes y heroínas de verdad


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26 may. 2018

Una vida de esfuerzo



“Todo esfuerzo tiene su recompensa” (Proverbios 14:23)

Alfonsina Maldonado (1984)

Alfonsina Maldonado es una bella joven de Uruguay. A los seis meses de vida ocurrió algo que cambió todo el curso de su vida. La habitación donde dormía se incendió mientras sus padres cenaban con unos amigos.

Fue llevada por sus padres al Hospital Militar de Montevideo donde estuvo 32 días en coma. Tenía la mitad de su cuerpo quemada y pocas posibilidades de vida. Perdió su mano izquierda, donde quedó sólo con un muñon. Cuando salió del coma vivió durante un año y medio en una burbuja especial para niños con quemaduras tan graves. Hasta los cinco años de edad estuvo en la unidad de quemados graves en coma inducido.

A partir de allí ingresó al colegio y su tiempo se dividía entre el hospital y sus deberes escolares. Lo único que la motivaba eran los caballos. Solía decirle a su médico que algún día sería una amazona que representaría a su país y el galeno la miraba con compasión pensando que se autoengañaba.

Nunca se permitió a si mismo tener compasión, a pesar de las miradas de la gente a su brazo tan destruido. Se propuso ser un ejemplo de tenacidad para otros. Al terminar el secundario comenzó a estudiar veterinaria, pero lo abandonó por la gastronomía y también, siguió cursos de equitación, para convertirse en instructora de Equinoterapia.

Su pasión era la equitación, como no obtenía apoyo en su país, se fue a Europa para prepararse para los Juegos Paralimpicos de 2012 en Londres. Consiguió auspicios de empresas y de sus coterraneos, logró quedar a dos puntos para representar a su país, en parte, porque no tenía todos los recursos en una especialidad que exige mucho dinero, y también por haber empezado tarde su entrenamiento. Actualmente, entrena con uno de los mejores entrenadores del mundo y se prepara para los juegos paraolimpicos de 2016.

Viaja por todo el mundo motivando, muestra las heridas de su brazo para animar a las personas a pensar que la belleza física es algo relativo. El esfuerzo, la perseverancia, la constancia, y los ideales rinden sus frutos, siempre. Dejar que la vida la decida la “suerte” o las decisiones de otros, es una forma poco inteligente de vivir. Hacerse cargo de la propia vida es lo único que ayuda. Dios nos hizo responsables de nosotros mismos, eso es ineludible.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

Del libro inédito: Héroes y heroínas de verdad


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25 may. 2018

Arquitecta de su propio porvenir



“Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir” (Proverbios 31:25)

Rita Levi-Montalcini (1909-2012)

Existe un mito que dice que las mujeres no pueden destacar en ciencia. Lo real es que no hay ninguna evidencia científica que demuestre que una mujer tiene menos habilidades para prosperar en esta área. Lo que realmente ocurre, es que los varones tienen más oportunidades que las mujeres. Muchas podrían destacar, sin embargo, en muchos países, simplemente, no se les da la oportunidad.

Rita Levi-Montalcini obtuvo el Premio Nobel de Medicina el año 1986, por sus aportes al crecimiento del sistema nervioso. Se integró de esta forma al escaso grupo de mujeres que ha logrado dicho premio.

Rita nació en Turín, fue la menor (junto con su hermana melliza Paola) de cuatro hijos de una familia judía sefardí. Su padre, Adamo Levi, era ingeniero eléctrico y su madre, Adele Montalcini, pintora de gran talento. Durante su adolescencia trabajó en una panadería para costearse sus estudios, a pesar de su alergia a la levadura. En 1930 se matriculó en la Facultad de Medicina de Turín. Se graduó con la máxima calificación (Summa cum laude) en 1936. En 1938 Benito Mussolini prohibió a toda persona judía acceder a alguna carrera académica o profesional. Ella tuvo que dejar de trabajar en lo suyo.

En septiembre de 1946 aceptó una invitación de la Universidad Washington en San Luis, EE.UU. La estancia era por un solo semestre, y terminó quedándose 30 años. Recibió el Doctorado Honoris Causa de varias universidades, numerosos premios de varios países y fue nombrada senadora vitalicia en Italia, su país de origen.

Lo que suele no contarse es que su padre, un judío tradicional, no quería que ella se convirtiera en profesional, sino que se conformara con ser dueña de casa y madre. Ella se inscribió en la universidad en contra de la voluntad de su padre y a escondidas. De hecho, tuvo que buscar la forma de financiar sus estudios trabajando y consiguiendo becas, todo, porque su padre consideraba que la universidad y la vida profesional no era para las mujeres.

¿Cuántas vidas que podrían haber destacado como Rita, se han perdido en el anonimato debido a actitudes tan sexistas como las de este hombre? Ya es difícil para las mujeres destacar, mucho más complejo es cuando un padre segrega a su propia hija. El sexismo es un pecado y quienes lo apoyan, son culpables de limitar a personas que deberían ser alentadas a obtener más.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

Del libro inédito: Héroes y heroínas de verdad


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24 may. 2018

Los sonidos del silencio



“Escúchame en silencio y yo te impartiré sabiduría” (Job 33:33)

Paul Simon y Art Garfunkel

Una persona puede marcar a una época con una canción y es lo que sucedió con Paul Simon y Art Garfunkel. Compusieron un canto que marcó a toda una generación, incluyéndome. Solía tararearla cuando era adolescente, sin entender la letra, pero sabiendo que estaba llena de un sonido fresco y lleno de insinuaciones.

“El sonido del silencio” fue compuesta el año 1964. En el año 1965 Tom Wilson, un productor musical que había trabajado con ellos en su primer LP, vuelve a escuchar el canto y se queda extasiado con: “The sounds of silence”. Wilson no había prestado atención a la canción la primera vez, en esta ocasión le pareció sencillamente grandiosa. Sin consultarles nada a Paul y Art, realiza algunos pequeños arreglos a la canción, le incorpora la guitarra eléctrica, y la lanza de nuevo al mercado en un disco single. El éxito fue arrollador, y pronto alcanzó el número 1 en casi todo el mundo.

Tiempo más tarde en mi vida, me interesé en la letra, y fue difícil entenderla, hasta que caí en la cuenta que trata sobre la comunicación, más bien, sobre la incapacidad de las personas de comunicarse adecuadamente. Hace énfasis en el silencio en el que se esconden muchas personas para no expresar realmente lo que sienten, de allí la ironía “sonidos del silencio”. Un silencio que se convierte en una especie de grito de personas que se niegan a ser honestas consigo mismos y con los demás. El silencio tan típico de la multitud, ese de gente que camina una al lado de la otra, pero van todos tan ensimismados que nadie repara en el dolor ni en el sentimiento ajeno. La soledad de la muchedumbre, el ruido intenso del silencio que clama por convertirse en voz.

Los filósofos a través de todos los tiempos han intentado explicar esa gran paradoja humana, estar acompañados, pero al mismo tiempo, estar silenciosos, con un grito ahogado en la garganta, sin atreverse a decir nada, sin expresar, sin ser auténticamente humano para tender puentes sobre el abismo para llegar a tocar con sinceridad el corazón de otro ser humano.

Cuando las máscaras caen y nos encontramos frente a nuestra realidad más auténtica, entonces, nos damos cuenta que todos los seres humanos somos seres solitarios que nos necesitamos unos a otros para no quedar ahogados en un grito agónico de silencio y soledad.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

Del libro inédito: Héroes y heroínas de verdad


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