23 may. 2017

Fe a pesar de la aflicción



“Yo tenía fe, a pesar de que decía que era grande mi aflicción” (Salmo 116:10)

Muchos cristianos están tan ensimismados en su propia fe que no tienen el menor empacho de ofender, maltratar, criticar o motejar a quienes piensan distinto a ellos. Muchos de los epítetos que se usan para referirse a los no cristianos: “gente del mundo”, “mundanos”, “filisteos”, “paganos”, “incoversos”, “gentiles”, y otros menos refinados, tienen el mismo común denominador, exclusión, orgullo denominacional y vanidad.

De la misma manera, la forma en que se refieren a los cristianos que no comparten su forma de experimentar la fe o sus puntos de vista sobre aspectos de la religión denotan el mismo espíritu, sarcasmo, ofensa, descalificación, injuria, espíritu ofensivo y muchos etcétera.

La hija del filósofo y matemático inglés Bertrand Russell, famoso por su ateísmo, llegó a ser cristiana y cuando se le preguntaba por qué su padre nunca aceptó la fe ella decía: “Él había conocido demasiados cristianos ciegos, sombríos moralistas que destruían el gozo de vivir y perseguían a los que se les opusieran” (citado por Yancey, 2015: 34).

Hay personas con las cuales no comparto ideas ni estilos de vida, pero con las que me siento más cercana y me gusta su compañía, antes que con algunos profesos cristianos que son agresivos, orgullosos y continuamente están criticando a quienes no viven como supuestamente hay que vivir.

Mientras estudiaba Filosofía en la Universidad de Concepción en Chile, uno de mis compañeros, que llegó a ser senador de la república, en más de una oportunidad me dijo:

—Yo podría ser cristiano, si no fuera por la forma tan poco cristiana que tienen muchos de los que creen como tú crees.

Más de alguna ves conversamos sobre sus experiencias de vida y lo que había visto de los cristianos de su pueblo y la manera poco cristiana en que habían actuado con su familia.

La gente acepta o rechaza a Cristo más por la vida de quienes profesan la religión, que por las ideas de Jesús. De hecho, están creciendo en número los seguidores de Cristo que no quieren saber nada de los cristianos que asisten a las iglesias, ¿por qué será?


 A amar se aprende

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. 
Del libro inédito: SALMOS DE VIDA 

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